Este Ramadán, mientras el mundo continúa enfrentando el creciente sufrimiento causado por guerras, hambre y desastres naturales, tenemos la responsabilidad de aliviar el sufrimiento de los que están en necesidad, desde Palestina hasta Sudán, desde Siria hasta Yemen, desde Pakistán hasta Líbano y en todos los países afectados por conflictos y desastres.
Cada día es una oportunidad para marcar la diferencia y responder con compasión y generosidad a quienes están pasando dificultades. Nuestras acciones, por más pequeñas que parezcan, tienen el poder de generar un gran impacto y una recompensa aún mayor, como nos enseña el siguiente hadith, Subhanallah: