El lunes 6 de febrero, dos fuertes temblores de magnitud 7.8 y 7.5 golpearon las regiones del sureste de Turquía y el noroeste de Siria.

El primer terremoto ocurrió a las 4:17 a.m. mientras muchas personas dormían en sus hogares. Los temblores se sintieron tan lejos como Chipre, Egipto y Líbano. Tan sólo 12 horas después del primer terremoto y con las operaciones de socorro ya en marcha, un segundo terremoto de magnitud 7,5 golpeó la región nuevamente. Desde entonces, la región se ha visto sacudida por más de 200 réplicas, una de magnitud 6,5 minutos después.

Según los últimos informes, más de 36.000 personas han perdido la vida en Turquía y Siria, pero el número sigue aumentando.

En el noroeste de Siriadevastado por la guerra, la falta de infraestructura debido a más de una década de conflicto ha hecho que la población afectada sea aún más vulnerableMillones de sirios desplazados viven en campamentos y aquellos que han sido duramente golpeados por la crisis dependen completamente de la ayuda internacional para hacer frente a esta emergencia.

Las comunicaciones están prácticamente interrumpidas y las instalaciones de salud carecen de personal y recursos. La situación sobre el terreno es desastrosa.

Decenas de miles de personas han resultado heridas en Siria y Turquía, y muchas más quedaron atrapadas en los escombros tras el aterrador colapso de casi 8.000 edificios. Las operaciones de rescate siguen en marcha en un intento desesperado por salvar vidas.