Los más de 170 millones de huérfanos sin uno o ambos padres que hay en el mundo se traducen en más de 170 millones de familias que luchan por cubrir las necesidades más básicas de estos niños privados de una infancia digna y feliz.
El sufrimiento de un niño es una de las cosas más difíciles de presenciar. Especialmente vulnerables al impacto de la pobreza y los conflictos, los niños son las principales víctimas y se enfrentan a desafíos difíciles incluso para los propios adultos; ya sea por guerra, desastres naturales, conflictos armados, sequías o enfermedades.
Para muchos huérfanos, la amenaza de la pobreza es constante y sin una educación y herramientas de apoyo, tienen muy pocas posibilidades de un futuro mejor.