Una crisis alimentaria mundial está afectando rápidamente a regiones de todo el mundo, poniendo en riesgo a millones de niños, mujeres, hombres y ancianos en algunas de las comunidades más vulnerables del planeta.

Los desastres climáticos, como la sequía extrema, están provocando hambrunas en África oriental y conflictos, como los de Afganistán y Yemen. Estos elementos, además del impacto de la pandemia del Covid-19, han ejercido presión sobre las poblaciones que ya enfrentan una grave inseguridad alimentaria.