El conflicto en Yemen llega a su noveno aniversario y millones de personas siguen sufriendo las consecuencias. Alrededor de 21,6 millones de personas, de entre las cuales más de la mitad son niños, necesitan desesperadamente ayuda humanitaria.
Las condiciones de hambruna plantean el mayor desafío en uno de los países más pobres del mundo árabe; más del 80% de la población enfrenta dificultades para acceder a una alimentación adecuada, agua potable y saneamiento.
Yemen, que ya depende en gran medida de las importaciones, se ha visto gravemente afectado por la guerra en Ucrania, con la disminución de las existencias de alimentos debido a problemas en la cadena de suministro.
El cambio climático también está golpeando duramente al país, Yemen se encuentra entre los países más vulnerables al cambio climático y menos preparados para enfrentar sus consecuencias.
El prolongado conflicto ha causado una terrible devastación humana. Hasta diciembre de 2022, más de 11.000 niños han perdido la vida o han sufrido mutilaciones como resultado del conflicto, según UNICEF.
Aunque ha disminuído la violencia en los últimos seis meses, los ciudadanos yemeníes siguen viviendo con miedo. Las minas terrestres y los explosivos se han cobrado la vida de más de 300 civiles en 2022.
Las municiones sin detonar tienen un impacto severo en la vida diaria de la población yemení, ya que la incapacidad de moverse de manera segura hace que sea extremadamente difícil ganarse la vida o asistir a la escuela.
Las mujeres y las niñas continúan enfrentándose a importantes restricciones adicionales en su movimiento, particularmente debido a la tutela masculina, que requiere que las mujeres sean escoltadas por un pariente masculino. Las personas desplazadas, las personas con discapacidad, las familias encabezadas por mujeres y los niños huérfanos viven condiciones aún más complejas.