En Oriente Medio y Asia, donde las viviendas suelen construirse para soportar veranos abrasadores, muchas familias luchan por sobrevivir a una temporada de temperaturas gélidas, tormentas y ventiscas.
Y este invierno, las personas que ya están al borde de la muerte debido a los desastres naturales y a las crisis provocadas por el humano tendrán que luchar aún más.
En Gaza y el Líbano, cientos de miles de personas se enfrentan a un invierno brutal en refugios improvisados, sin saber si podrán conseguir su próxima comida. En Yemen y Siria, también, muchas personas se enfrentan al desafío de poder alimentarse, el desafío de mantenerse calientes y una lucha por sobrevivir.
Alimentarse se convierte en una lucha, mantenerse caliente se convierte en una lucha, el refugio se convierte en una lucha: vivir se convierte en una lucha.
No les dejaremos luchar solos.