En el Islam, se recomienda, pero no es obligatorio, realizar la ablución (wudu) antes de hacer la duá. El ritual de la ablución en sí mismo también es un acto gratificante. Estar en este estado puede ayudar a las personas a acercarse a Allah con un corazón y un alma puros, lo que permite una interacción más íntima y sincera durante la súplica.
Al realizar la ablución (wudu) antes de hacer la duaa, los musulmanes se humillan ante Allah y reconocen Su grandeza y autoridad.
Extender las manos hacia Allah como gesto de súplica es una práctica recomendada, pero no obligatoria. Este acto simboliza humildad y necesidad ante el Creador. Al levantar físicamente las manos y las palmas hacia arriba, la persona reconoce su dependencia de Allah y su humilde sumisión a Su voluntad.