
Hay pánico generalizado, las familias están aterrorizadas y no saben qué hacer ni adónde ir. Los civiles y las infraestructuras civiles, como viviendas, hospitales y escuelas, nunca deben ser un objetivo y deben estar protegidos en todo momento. Entre los muertos por las bombas hay niños pequeños, y cualquier escalada adicional será absolutamente desastrosa para los civiles.
Akram Sadeq Ali, director de Islamic Relief en Líbano, afirma:
Es probable que esta última escalada obligue a muchas más familias a abandonar sus hogares. Más de 200.000 personas en Líbano ya han sido desplazadas durante el año pasado y muchas necesitan ayuda desesperadamente. Al menos 24.000 edificios residenciales han resultado gravemente dañados o completamente destruidos.
La escalada se produce en un momento en que gran parte de la población del Líbano lucha por hacer frente a las consecuencias de una crisis económica que dura años y que ha llevado a muchas familias a la pobreza.
Desde que las tensiones aumentaron en la región el pasado mes de octubre, Islamic Relief ha ayudado a casi 30.000 personas afectadas por la crisis con paquetes de alimentos, kits de higiene, mantas y colchones, y ha proporcionado miles de artículos de suministros médicos para hospitales y centros de atención primaria. La organización benéfica está apoyando a las familias desplazadas y a las comunidades locales de acogida en Nabatieh, Tiro, Bekaa y Balbek, donde la mayoría de las personas desplazadas recientemente han buscado refugio.
Islamic Relief lleva trabajando en el Líbano desde 2006, apoyando a las comunidades en situaciones de guerra, desplazamientos y crisis actuales.