Hoy hacen seis meses desde el anuncio de un alto el fuego que tenía la intención de poner fin a las hostilidades entre Israel y el Líbano. Sin embargo, las acciones militares y la ocupación del territorio siguen, con ataques aéreos casi diarios, bombardeos y violaciones del espacio aéreo que continúan afectando a las comunidades de todo el Líbano.
El impacto de la actual ofensiva militar de Israel ha sido devastador en el Líbano. Israel continúa violando el alto el fuego a través de implacables ataques aéreos, operaciones terrestres y la ocupación de facto del territorio libanés. Según el Ministerio de Salud Pública del Líbano, desde el 20 de marzo de 2025, la invasión israelí del Líbano mató a 4 267 personas e hirió a 17 579 más, mientras que se informa que los grupos armados en el Líbano han matado a 127 personas. Esto refleja el impacto profundamente desproporcionado de las hostilidades. Desde la declaración de alto el fuego, el Gobierno del Líbano ha informado de al menos 150 víctimas más debido a los ataques aéreos israelíes, especialmente en el sur, Baalbek y los suburbios del sur de Beirut.
Si bien el cese de las hostilidades permitió en dos semanas el regreso de aproximadamente 965 000 desplazados internos, casi 93 000 personas siguen desplazadas. Muchos viven en condiciones precarias, sin poder regresar a áreas que siguen siendo inseguras o que han sido completamente destruidas. Gran parte de las gobernaciones del sur y de Nabatiye siguen siendo inaccesibles debido a la ocupación, las hostilidades activas o los artefactos explosivos sin detonar. Pueblos enteros han quedado reducidos a escombros, contaminados por artefactos explosivos sin detonar. La infraestructura civil, incluidos hogares, escuelas y tierras agrícolas, ha sido dañada o destruida, lo que hace que grandes extensiones de tierra sean inhabitables. La infraestructura médica, las ambulancias, los trabajadores humanitarios y los hospitales fueron atacados sistemáticamente. Una «tierra de nadie» de facto ha surgido a lo largo de la frontera sur del Líbano, bloqueando cualquier retorno o reconstrucción significativa.
«Las aldeas fronterizas son las que más han sufrido… destruyeron nuestras casas, sin dejar nada en la aldea: ni edificios, ni paredes, ni mezquitas, ni escuelas.» Zaynab, una madre de unos 40 años, que se ha desplazado de una aldea fronteriza en el sur del Líbano.
Las fuerzas israelíes continúan ocupando al menos 5 áreas del territorio libanés, en flagrante violación de la soberanía del Líbano y del derecho internacional. Los informes también indican el uso de violencia indiscriminada contra civiles en áreas designadas unilateralmente por Israel como «zonas prohibidas» para civiles.
Las continuas hostilidades no solo ponen en peligro vidas, sino que también estancan la frágil recuperación del Líbano. El Banco Mundial ha estimado que la reconstrucción requerirá más de 11 mil millones de dólares, fondos que son cada vez más difíciles de movilizar ante la inseguridad continua y la disminución del apoyo de los donantes. Mientras tanto, el Líbano sigue sumido en una profunda crisis socioeconómica que afecta a millones de personas, incluidas las poblaciones de refugiados vulnerables.
El contexto regional más amplio también sigue siendo muy volátil. La reanudación de las hostilidades, el bloqueo continuo y las severas restricciones a la ayuda humanitaria en Gaza, así como las operaciones militares israelíes en Siria, ilustran la fragilidad de la región.
La comunidad internacional debe actuar. Sin medidas concretas para hacer cumplir el acuerdo, sin establecer mecanismos de responsabilidad y sin proporcionar un apoyo sostenido a la recuperación y reconstrucción del Líbano, el actual alto el fuego seguirá siendo frágil. Cualquier deterioro de la situación dejará una vez más en la peor situación a los civiles.
Los abajo firmantes hacemos un llamamiento a las partes en conflicto para que respeten y cumplan sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional Humanitario (DIH) y del Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH), y para que cumplan los términos acordados del acuerdo de cese de hostilidades.
Los abajo firmantes hacemos un nuevo llamamiento a los Estados garantes del acuerdo de cese de hostilidades y a la comunidad internacional en general para que:
El camino hacia la recuperación y la paz en el Líbano depende de la responsabilidad, el cumplimiento del derecho internacional y el compromiso internacional continuo.