Sus voces unidas se amplificaron a través de la campaña global “Defiende la Infancia en la Guerra: Movilizando Comunidades por la Conciencia, la Esperanza y las Respuestas Éticas”. Este histórico llamamiento culminará con el lanzamiento de una Declaración conjunta de Compromiso Ético para Defender a la Infancia en la Guerra el 22 de septiembre de 2025.
La campaña responde a una cruda realidad: 473 millones de niños viven hoy en zonas de conflicto, 48,8 millones han sido desplazados, y en 2024 las Naciones Unidas verificaron 41.370 violaciones graves contra niños, la cifra más alta registrada en los últimos 25 años.
«No son solo estadísticas. Son vidas destrozadas, infancias robadas, sueños y esperanzas de los niños asesinados. Cada guerra es una guerra contra la infancia. No podemos permanecer pasivos y en silencio. Debemos detener la guerra contra la infancia»
Dra. Najat Maalla M’jid, Representante Especial del Secretario General de la ONU sobre la Violencia contra los Niños.
La declaración conjunta hace un llamado a los gobiernos y líderes religiosos de todo el mundo para que:
«A pesar de nuestras aspiraciones de proteger a la infancia, el mundo se está adentrando cada vez más en la división y el conflicto. Los niños están sufriendo más que nunca, y es urgente que transformemos los compromisos en acciones concretas que traigan un cambio real»
Reverendo Keishi Miyamoto, presidente de Arigatou International.
«Deseo que los líderes religiosos y todas las comunidades nos apoyen. Que escuchen nuestras voces e intenten protegernos. Que enseñen a la gente amor en lugar de odio. Que unan a todos, sin importar su religión u origen, y nos permitan vivir juntos en paz. Los niños queremos ver acciones, no solo palabras». Rakan, un niño de Palestina.
Las comunidades de fe enfatizaron su responsabilidad ética de exigir el fin de la guerra contra la infancia.
«Las personas de fe tienen un papel clave que desempeñar al exigir la protección de la infancia en la guerra, garantizar el acceso humanitario a las comunidades afectadas e insistir en la rendición de cuentas por todas las violaciones, especialmente aquellas que afectan a los niños y sus futuros», dijo el Rev. Dr. Jerry Pillay, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias.
Esta movilización global refleja un llamamiento moral unido: todo niño merece paz, dignidad y protección, y el momento de actuar es ahora.
Elegimos la conciencia sobre la indiferencia, la esperanza sobre la desesperación y la acción ética sobre el silencio. Juntos, debemos defender la infancia en la guerra.
Página web: www.forchildreninwar.org