Al menos 8 bebés palestinos han muerto de hipotermia mientras las familias que se han visto obligadas a desplazarse intentan sobrevivir en tiendas de campaña endebles que se inundan por las fuertes lluvias y sin alimentos ni atención médica adecuados. El más pequeño tenía sólo 3 días de vida, otro bebé de 20 días murió congelado en su tienda de campaña y su hermano gemelo murió al día siguiente.
La lluvia y las bajas temperaturas de alrededor de 7 °C (45 °F) normalmente no pondrían en peligro la vida, pero 15 meses de bombardeos incesantes, negación de ayuda humanitaria, desplazamiento forzoso de civiles y ataques a las instalaciones sanitarias por parte de Israel han expuesto a los bebés en Gaza a un riesgo extremo.
Un trabajador humanitario de Islamic Relief afirma:
“Estas trágicas muertes eran totalmente evitables. Los niños no deberían morir con estas temperaturas, pero lo hacen porque Israel niega sistemáticamente a los palestinos refugio, comida, atención médica y todo lo que necesitan para sobrevivir. La gente no tiene adónde ir para escapar del frío, las bombas o el hambre. Sólo un alto el fuego y el fin del asedio de Israel evitarán que más bebés mueran por congelación”.
Los bombardeos israelíes han destruido o dañado alrededor del 92% de todas las viviendas de Gaza, y muchas familias se han refugiado en tiendas de campaña. El ejército israelí sigue ordenando a la gente que abandone regiones enteras de Gaza en medio de las noches de frío glacial, a menudo obligándolas a dejar atrás su ropa y todo lo que podría mantenerlas calientes. La mayoría de las familias se han visto obligadas a trasladarse a zonas costeras como Al Mawasi, donde sus tiendas de campaña son azotadas por el mar y los fuertes vientos.
Las tiendas de campaña que se distribuyeron hace un año están ahora desgastadas, pero la mayoría de las familias no pueden acceder a otras nuevas. Apenas se permite la entrada de material para refugios, alimentos y ayuda médica, y solo 76 camiones de ayuda al día pudieron entrar en Gaza durante diciembre, menos del 15% de los 500 camiones diarios que solían entrar antes de octubre de 2023 e incluso menos aún de la cantidad permitida en esta época el año pasado. A pesar de la enorme necesidad de nuevas tiendas de campaña y refugios, solo 160 camiones con artículos de refugio pudieron entrar en Gaza durante diciembre, según el Shelter Cluster.
Las familias apenas tienen alimentos ni mantas calientes y no pueden acceder a combustible o gas para calefacción porque se les impide entrar o es prohibitivamente caro. Israel está impidiendo que casi toda la ayuda llegue a los civiles, especialmente en el norte de Gaza.
La semana pasada, Islamic Relief y organizaciones asociadas proporcionaron más de 800.000 comidas calientes y listas para comer a personas desplazadas en áreas como Khan Younis y la ciudad de Gaza, y distribuyeron ropa de invierno a unas 5.000 personas, pero no es suficiente, dada la magnitud de las necesidades.
La destrucción de la infraestructura sanitaria, de agua y de saneamiento de Gaza ha hecho que la población sea aún más vulnerable al frío, y en los últimos días se han asediado, asaltado e incendiado más hospitales. Más de la mitad de los hospitales y más del 60% de los centros de atención primaria de salud están ahora completamente cerrados debido a los ataques y restricciones israelíes, lo que dificulta aún más que los niños vulnerables reciban atención y tratamiento.